Dos regalos Correo electrónico
Lunes 17 de Noviembre de 2014 16:21

 

Dos regalos, el más reciente libro de cuentos de Heberto Gamero Contín, se inicia con un hermoso homenaje a Gabriel García Márquez inserto en una aventura metatextual que se extenderá hasta los otros imaginarios de estos quince relatos. Historias donde los personajes establecen una suerte de pacto en el que tejen la urdimbre que sostiene la estructura funcional de cada escena y donde comunican la belleza alusiva a la página escrita.

En la atmósfera de Dos regalos se percibe la pasión por la palabra; y la fantasía permea una realidad cada vez más fascinante, transformándola en otra de múltiples lecturas al tiempo que inicia una búsqueda, una indagación en la ficción que flota en los cuentos y refleja la riqueza de los mundos subjetivos que descubren visos de la condición humana.

Heberto Gamero maneja con destreza la complejidad de los recursos formales para recrear espacios donde el contraste entre la belleza y la crueldad, la miseria y la opulencia, ofrecen diversas interpretaciones del azar, la fragilidad de la vida y la incertidumbre del amor. El autor aborda el aspecto social como una verdad que no se puede evadir, mientras el hilo conductor se retuerce en los circuitos temporales de algunas historias donde los personajes dejan ver el abrumador peso de sus pasiones.

Dos regalos es además la puesta en escena de reflexiones bullentes sobre el oficio del escritor y el trabajo de orfebrería literaria que conforman universos poblados de ideas, de reflexiones, pero también de amenazas de locura y de muerte. El tono testimonial de estos cuentos, con una prosa que roza el lirismo, criba texturas del lenguaje para mostrar la adversidad, la fortuna, y se internaliza en espacios que buscan una intimidad propiciada por el diario, el cuento, la novela, o cualquier otra forma literaria que procure el asentamiento de las emociones y de las inquietudes que habitan en la palabra.

 

Les Quintero

Editorial Lector Complice

 

 
Dos regalos: un libro de cuentos de una trama sibilina muy bien escrita y sorprendentes finales Correo electrónico
Jueves 13 de Noviembre de 2014 18:08

Por Magaly Salazar Sanabria

Librería Tecnibooks, Pampatar 23 de octubre de 2014

Buenas noches. Saludo al Señor Juan Carlos Macedo y a su esposa Karina Ramírez, por brindar Tecnibooks, Casa de libros y amistad para este Bautizo; a la Editora de Lector Cómplice, Lesbia Quintero por la publicación del libro titulado Dos regalos, al escritor Heberto Gamero Contín, autor de la obra, a su esposa Iris Verastegui y a todos los distinguidos amigos que nos acompañan esta noche.

Todo se volvió amarillo cuando las mariposas pasaron por encima de mi computadora. Entonces comencé a escribir:

Dos regalos es una obra que invita al encuentro con la mirada por su apasionante hilo energético que se tiende como las cuerdas de un arco a punto de disparar, con un ritmo fluido y que al momento final se trepa en la más alta tapia de los asombros.

Las historias de los cuentos que conforman la obra están escritas con un lenguaje claro, sincero y sobrio que imprime brillo y diafanidad a la trama a partir de la precisión del detalle y del valor específico de cada palabra donde nada sobra, todo tiene una justificación que permite crear una narración proteica.

Los temas tratados son señales potenciales de lo imaginario. La cotidianidad, el humor, el suspenso, lo citadino, lo social, la literatura, la vida del prostíbulo y sus circunstancias, la miseria humana, el amor, el miedo, la precariedad, el misterio, la mentira o el engaño, la soledad, la muerte y la intertextualidad. La estrategia de la intertextualidad consiste en la inclusión de diálogos con autores o con obras de la literatura como en los cuentos Dos regalos, Mi amigo invisible, Desde mi pequeño escritorio y Si no la vida un miércoles. Los escritores insertos en este recurso son: Gabriel García Márquez, Arturo Uslar Pietri, Vicente Gerbasi y Clemencia de Gamero. Ésta última con un diario de viaje a Europa donde se observa la preocupación por el arte de narrar y dos vivencias totalmente distintas; el único libro concebido por una mujer mayor, y madre del protagonista, cuyo destino estuvo siempre ligado al día miércoles. Esta narración se caracteriza por ser un cuento dentro de otro, la vida real del protagonista y su mamá, ahora enferma y que más tarde muere, argumento que se cruza con el diario del viaje por Europa; se unen lo imaginario con lo real. Andrés Eloy Blanco, con su Limonero del Señor, Víctor Hugo y Los Miserables, Alejandro Dumas y Las dos Dianas, la visita a museos y cuadros famosos, parques, y ciudades, todo en armonioso diálogo literario.

Entretanto, el cuento Mi amigo invisible, dedicado al gran cuentista Arturo Uslar Pietri, como ya observamos, forma parte de los textos tomados por la intertextualidad. El narrador establece una comunicación ficticia con autores como pretexto para sustentar su cuidado por la palabra, el oficio de un buen cuentista, sus búsquedas de nuevas significaciones a partir de sugerencias, claves cifradas y el efecto único. El mismo fenómeno acontece en Desde mi pequeño escritorio ofrendado al poeta Vicente Gerbasi, estrategia narrativa que se extiende a otros textos. El personaje principal es Estela quien, desde su pequeño escritorio, escribe una carta al poeta contándole su vida pero a partir de muchos versos de él. “Venimos de la noche y hacia la noche vamos” o “Buscaré una bella ciudad al amanecer, aún con luces en los parques, como una reminiscencia donde duermen las golondrinas”. Al final, es posible que mientras esto escribimos, la carta no haya ido a parar a la papelera y Estela se haya decidido a enviársela al poeta.

El propósito estético, el nivel de exigencia de la palabra y las expectativas creadas entre la afirmación y negación de la vida de algunos personajes generan cuentos de contención, donde las palabras son piezas claves, ni sobran ni faltan. Nuestro gran poeta y ensayista, Guillermo Sucre dijo una vez que con pocas palabras podemos hablar del mundo, esto aplica tanto para la poesía como para el cuento, ambos géneros se distinguen por la brevedad, aunque la poesía, en este aspecto, es más exigente. Según Derridá (1976): “No hay escritura fuera del texto”, o mejor: “fuera de la escritura no hay texto”. Es la maravilla de la palabra: todo lo dice o lo calla, pero en la escogencia de la palabra proteica y su juego en el espacio narrativo residen las múltiples lecturas. El lector debe deslizar su mirada entre lo que calla la palabra y lo que sueña, como dice Octavio Paz, ir del claro al oscuro para crear una vivencia, para armonizar al hombre con la escritura. Es una invitación a descubrir aquello que muchas veces se sugiere. Por eso, todo lo que les pueda decir, jamás se compara con la complicidad que se establece entre la mirada del lector y la palabra escrita.

Gamero Contín sugiere el prodigio de la naturaleza, el acercamiento “indirecto”, esto quiere decir que en sus cuentos las anécdotas, el ritmo, la tensión, el lenguaje, el tema único, el escenario único y el protagonista bien caracterizado que es diferente en cada cuento: una primera, segunda o tercera persona y que puede ser femenino o masculino. Todo gira en función de una visión estética de la obra. Se trata de estar atento al mundo interior de los personajes. Así, se tiende el arco del misterio que son signos múltiples determinados por las emociones y pasiones de los personajes, bien sean animales o personas. Ejemplo: Dos regalos, Donald, la prostituta de ida y vuelta, Blanco, el perro de dientes fieros y corazón amoroso, revelan las fuerzas antagónicas; y así sucesivamente. También, una bella mujer, Lucy, al final de este cuento de misterio descubrimos que es el propio Lucifer. La clave cifrada de este coincidencia oculta es el número 666. En todas las historias hay un viaje a las entrañas de los personajes.

Los cuentos se van estructurando como una red donde cada relación se estrecha sigilosamente con las otras. En el caso de Dos regalos, el personaje principal, Alberto, un muchacho lector y admirador de la obra de García Márquez, cuyo conflicto consiste en llegar a Aracataca para ver al Gabo y constatar por sí mismo que no se ha muerto, como informaba la prensa. Todas las peripecias del viaje de este menor de edad, en las cuales casi pierde la vida, van estrechando una urdimbre de relaciones que al final gana la voluntad y el amor de su padre, al que hasta ese momento le molestaban sus lecturas y constantemente lo agredía física y de manera verbal. Alberto se muestra feliz por haber llegado a su destino y conseguido la firma del Gabo para sus libros de cabecera, al final se da una situación inesperada, propia del realismo mágico. La presencia de las mariposas tiñe de amarillo los árboles, el cielo, los pájaros, la grama todo lo que pasa ante los ojos de Alberto.

Así, estamos ante una cuentística innovadora, poética, con mucho tino para construir un espacio de violencia como es el caso de La carga o Sentimientos perrunos, la recreación misteriosa de la naturaleza como en El Ventanal, y el amor que recupera el fuego y las caricias en el texto Vuerve a la vida, donde los efluvios mágicos de este compuesto, que para los margariteños y la gente del mar goza de una reputación afrodisíaca, sólo su presencia, sin siquiera un bocado, logra el milagro de la reconciliación. Es el espíritu de la buena literatura, esos silencios tan estruendosos y los toques de lirismo que abren las puertas para que lo bello nos salude.

Gamero Contín imprime sinceridad y belleza a cada uno de sus textos. Es seguidor e innovador de las obras de grandes cuentistas venezolanos como: Uslar Pietri, Salvador Garmendia y Guillermo Meneses entre otros. Y de los latinoamericanos: Juan Rulfo, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Mario Benedetti, Julio Cortázar... Para todos ellos, mil gracias y lleguen nuestros aplausos para los que se han marchado, hasta los planos maravillosos del cielo.

Y antes de que los quince cuentos comiencen a hablar por sí mismos y antes de que todos estos libros abran sus páginas y nos regalen su sabiduría, doy las gracias una vez más al amigo Heberto Gamero por su hermoso libro y por la invitación para presentarlo y a todos los cuentistas del mundo por hacer de la brevedad un placer de palabras.

De los cientos de mariposas amarillas que pasaron por encima de nuestras cabezas, una se devolvió y batió sus hermosas alas. Estaba feliz. Era su manera de darnos las buenas noches.

Magaly Salazar Sanabria

 

 

 

 
Presentación del libro Dos regalos, por Lidia Salas Correo electrónico
Jueves 13 de Noviembre de 2014 16:32

Librería Alejandría II, Caracas 25 de septiembre de 2014

Toda presentación de un nuevo libro es una celebración a la vida. Una celebración a la capacidad de un soñador de dejar a la posteridad su legado de palabras. A la fe en la escritura como expresión de esperanza por un mundo mejor. Esta noche, por generosidad de Heberto Gamero Contín, soy la voz de todos sus lectores y amigos. Él ha demostrado no sólo su pasión por el arte literario sino por la pedagogía de ese arte como instrumento de elevación y redención.

En la nota de autor de Dos regalos, el libro que hoy nos convoca, el escritor explica su predilección por el cuento corto. Escuchemos sus palabras: “Soy un enamorado del género breve… me hace feliz leer y escribir cuentos… disfruto la exposición de un evento único, pasearme por sus meandros con el cuidado de quien camina sobre una cuerda floja…”.

Les Invito a ejercitar el placer de la lectura, leit motiv de relatos como Si no la vida un miércoles, donde el sentimiento vibra detrás de la narración del diario de una mujer que conocía casi de memoria la historia de Jean Valjean, el memorable protagonista de Los Miserables. La descripción de su viaje a Europa y el culto que rinde a la amistad es parte del hilo narrativo. Pero la crónica de una vida plena de amor y de renuncias es también el recuento del dolor y de la humana impotencia ante el declive de quienes amamos. Se expresa en este relato la conmoción del ser humano ante la muerte. La lectura que el hijo hace cada miércoles a la madre anciana es la cuerda de amor que une a estos dos personajes. También sirve para enlazar el pasado feliz y un presente de angustia y de zozobras.

Todo buen escritor da testimonio de su época. El caos, la turbulencia de estos tiempos de sombra, la picaresca de seres pequeños y mediocres enaltecidos por esa “viveza criolla”. La pintura de barrios capitalinos con sus miserias y matones. La escasez como argumento para el saqueo son realidades que aparecen retratadas genialmente en cuentos como La Carga, Marcha atrás, Donald y Oportunidad no negociada.

La pluma de Gamero encuentra matices que maneja magistralmente para que la tensión del relato de los hechos atrape al lector y lo sorprenda con un desenlace imprevisto como en El ventanal. En este relato se necesita de la complicidad lectora para percibir el horror de la situación que describe el último amanecer de los protagonistas. En Oportunidad no negociada, a semejanza de las páginas de Jorge Luis Borges, la solución del conflicto queda abierto y es inesperado. Impactante el final de Sentimientos perrunos.

Mención especial reciben textos en los que el autor rinde homenaje a algunos maestros de la Literatura y se enaltece la pasión de leer. Ellos son Desde mi pequeño escritorio, donde Estela, la protagonista, usa como pretexto una carta que escribe a Vicente Gerbasi para hacer un paralelo entre los versos de algunos de sus poemas y los hechos que han marcado la vida del personaje que escribe. Suele suceder que al leer algunas poesías sentimos que sólo el autor de tales versos pudiera comprendernos. Es la magia de la literatura cuando eleva y celebra nuestra existencia.

Gamero también rinde homenaje a Arturo Uslar Pietri, el creador del cuento moderno en Venezuela, en su relato titulado Mi amigo invisible. Su estructura está muy bien lograda. Un novel escritor, novel por novato, no por premiado, imbrica toda su frustración con la admiración que siente por el autor de La lluvia.

He dejado de último el cuento Dos regalos, que abre el libro y que explica de alguna manera por qué estoy ante ustedes esta noche.

Por obsequio que la vida a veces nos ofrece, sin mérito alguno de nuestra parte, conocí a Gabriel García Márquez y me convertí en estudiosa de su obra. Alguna vez fui vecina de Gustavo, un hermano del Nobel quien adoptó a mi familia como parte de la suya. Por tal razón la casa de su madre en Cartagena era punto referencial en nuestras vacaciones de diciembre. Escuché la historia original de novelas como Crónica de una muerte anunciada y El amor en los tiempos del cólera de las voces de los García Márquez.

Dos regalos, el cuento que le da nombre al libro que celebramos en esta ocasión, narra el periplo de un adolescente, lector apasionado de Cuentos Peregrinos, quien decide ir desde Caracas hasta Aracataca porque se niega a aceptar la muerte de su ídolo. Quien admire la mágica realidad en los cuentos del escritor colombiano va a conmoverse con este relato lleno de inocencia y amor por la palabra.

La tendencia de rendir tributo a un escritor admirado no es original. Todos sabemos de la influencia que la narrativa de Edgard Allan Poe ejerció sobre Horacio Quiroga y Julio Cortázar. Dos regalos se fundamenta sobre una exhaustiva investigación de la realidad de la vieja casa de Macondo, y una sostenida emoción que hace verosímil el personaje adolescente, que bien pudiera ser el muchacho que habita en cualquiera de nuestros corazones.

No me queda sino agradecerles su paciencia y atención e invitarles a leer este libro de cuentos. Aún más, les sugiero transmitir a las personas de su cercanía el placer que su lectura, sin duda alguna, les va a causar.

Gracias,

Lidia Salas

 
¿Quién era Brian White? Correo electrónico
Martes 26 de Agosto de 2014 11:10

Comentario sobre el libro de Blanca Miosi

Finalmente, después de una grata lectura, descubrí quién era Brian White,  una novela diferente a todas las que he leído de Blanca Miosi hasta el momento. Es verdad que en ella encontramos la narrativa clara, fresca y convincente a la que nos tiene acostumbrado la prolifera escritora, pero en esta novela hay algo más: una paz que nos llena, un estado de consciencia superior, la esperanza de afrontar sin miedo lo desconocido, el triunfo del bien sobre el mal, de la luz sobre las sombras, de la vida más allá de la vida misma. ¿Quién era Brian White? no es una de esas novelas que queramos leer de un tirón, no, buscaremos excusas para dosificarla, para pensarla mejor y disfrutarla durante más tiempo.

Felicito a Blanca Miosi por esta nueva obra donde queda demostrada su versatilidad literaria y en la que desnuda su alma para mostrarnos su lado espiritual, muy parecido, tal vez, al del propio Brian White.

 

 

 
De qué mundo nos llegaría Nery Russo Correo electrónico
Jueves 14 de Agosto de 2014 19:50

Publicado en Papel Literario de El Nacional (diciembre 2008)

Por: Heberto Gamero Contín

 

Cuando comencé a pensar en la escritura como una forma de llenar mis días, una compañera de trabajo me dijo que conocía a alguien que había escrito varias hermosas novelas y que además había sido una mujer emprendedora, resuelta, que había manejado importantes revistas y ahora estaba retirada escribiendo sus memorias: Nery Russo, me dijo admirada.

Hasta hace pocos años nunca había conocido personalmente a un escritor. Mi único contacto con ellos solía ser a través de los libros leídos y de alguna que otra noticia literaria que de vez en vez aparecía en los periódicos anunciando el ganador de un premio o el lanzamiento de una nueva novela. Para mi eran seres inalcanzables, lejanos, seres misteriosos que vivían agrupados en un mundo distinto, tal vez en otra galaxia, del que sólo salían esporádicamente para traernos una parte de sus sueños, promocionarlos tímidamente y luego regresar a él a seguir produciendo párrafos con la esperanza de aligerar un poco su carga onírica. Eso pensaba de los escritores hasta que por fin conocí a uno (una, quiero decir) llamada Nery Russo.

Al abrir la puerta de su apartamento apareció una elegante mujer de largas cejas y cabello corto rojizo, maquillada como quien se dispone a salir a tomar el café de la tarde con sus amigas, de gestos severos, suavizados por una sonrisa fácil y una mirada penetrante, profunda, de esas que escrutan a fondo la personalidad de cualquiera en sólo breves instantes. Le extendí mi mano y ella la apretó con fuerza al tiempo que lograba marchitar mis ojos debiluchos con su potente mirada de mujer curtida por una vida de esfuerzos. Advertí el olor del arte en el ambiente apenas entré: un olor aceitoso detrás del cual se advertía el aroma del óleo reseco y el de los libros cuando sus bordes comienzan a quebrarse. No cabe un objeto más en su apartamento. Las paredes están tapizadas de cuadros grandes y chicos de famosos pintores; el de mayor tamaño es un imponente retrato de ella misma que se exhibe en la sala y donde aparece con la lozanía e inocencia de la juventud, pero sin esa paciencia y aceptación de la que ahora parece disfrutar. La mesa de centro llama la atención por su tope de mármol sobre patas curvas de madera laqueadas en beige y pinceladas de arabescos sobre la que destaca un ramillete de rosas de cerámica dispuesto dentro de un alargado florero de bronce. Muy cerca, los sofás y sillas al estilo Luis XV, tapizados con exquisitas y coloridas telas de terciopelo, invitan a sentarse un rato sólo ver las decenas de adornos de cerámica, cristal, bronce y oro de múltiples y elegantes figuras de Sévres, Lladró, Rosenthal, que dan un ambiente casi místico a la casa de lámparas añejas de tenue luz. Luego de un delicioso café pasamos a la biblioteca: un cuarto pequeño con, además, fotos de hijos y nietos y un computador sobre un escritorio rodeado de papeles y diccionarios de tapas dobladas. Cuando quise indagar más sobre su vida, con una expresión de “aquí tiene para que se divierta”, puso en mis manos varios álbumes que me darían una idea de su trayectoria. Se trata de cientos de artículos de prensa que hablan de Nery Russo, de su vida como periodista en diarios tan conocidos como El Nacional, El Universal, Ultimas Noticias, y tan olvidados como El Heraldo, Ahora, La Esfera, Crítica, El país, La Verdad, La Hora, y otros que ella misma fundó como los vespertinos Sensación y Sucesos. Diarios donde realizó entrevistas a presidentes, escritores, pintores, bailarines, y por cuyas columnas, bajo el título de Flechazos al aire, Rincón femenino o Concepto femenino, realizó destacados reportajes. No podían faltar las noticias sobre sus publicaciones. La primera data de 1947, un poemario titulado Norte y sur de mi mundo; La mujer del caudillo, unos años después, novela biográfica sobre Luisa Cáceres de Arismendi que fue objeto de varias reediciones; luego vino Zory, otra novela que tuvo gran aceptación y que fue publicada en España por Agora; en 1964 el sello editorial Élite le publicó su segundo poemario Los Cierzos del silencio; Todo se nos va de las manos, salió a la luz en 1976, también novela; Con los pasos del perro, otra novela que vino veinte años después y que distribuyó Monteávila; y por último Siete signos del Zodíaco en el Libertador, su segundo poemario lleno de historia. No contenta con todo aquello la escritora me sorprendió aún más con un disco de los hermanos León donde aparecen algunas canciones escritas por ella y otro donde el otrora famoso Tony Racal canta No me lo digas ahora, también de su autoría, melodía que escuchamos nítidamente en un disco de pasta de aquellos que producía RCA Víctor. En los pocos espacios sin libros de su biblioteca tiene exhibidos los reconocimientos de cuando fue fundadora y presidenta de la revista Páginas (1957-1965), de le revista Ellas (1962-1997) y del certamen Princesita de Venezuela. De algún lugar salieron un sinnúmero de diplomas, medallas, placas y más reconocimientos que se pierden entre cuentos nunca publicados y decenas de poemas que aún no han conocido librería alguna. También conserva fotos de cuando se casó con el pintor español Felipe Luis de Vallejo, y recuerdos del Conde Hugo de Chiara Falangola, italiano con quien también estuvo casada esta mujer ejemplar. Página a página los gruesos álbumes de la escritora me fueron contando parte de la historia de una venezolana nacida en Río Caribe que todavía vive de proyectos y no de recuerdos, como lo evidencia el trabajo que adelanta sobre sus memorias, un volumen de más de mil páginas que espera dar a conocer muy pronto.

Al encontrarme con Nery Russo, primera escritora a quien había conocido, me di cuenta de que no estaba muy lejos de mi apreciación original sobre los que se dedican a esculpir los sueños: una mujer que parece venida de otro mundo.

 

 

 

 


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